La forma del diamante, que los joyeros denominan «talla», suele ser la primera decisión que hay que tomar, ya que es la que define el carácter de todo el anillo de compromiso. Estas son las principales:
El corte del diamante redondo brillante es la referencia por excelencia: 58 facetas diseñadas para maximizar el brillo. Se adapta a todas las monturas y sigue siendo el tamaño más solicitado en la joyería parisina.
El corte del diamante ovalado alargado destaca visualmente y ofrece un brillo comparable al del redondo, con una silueta más romántica y distintiva.
El corte del diamante esmeralda (rectangular con esquinas biseladas) resalta la pureza de la piedra más que su brillo: una elección arquitectónica, contundente y elegante.
El corte del diamante cojín (cuadrado con esquinas redondeadas) recuerda a las joyas antiguas y a la joyería vintage. Su brillo es más suave, cálido y muy favorecedor.
El corte del diamante pera combina redondez y esbeltez. Con la punta dirigida hacia las uñas, es uno de los cortes más originales y favorecedores para un anillo de compromiso.
El corte del diamante marquesa es el que más alarga de todos; crea una espectacular ilusión óptica en la mano.
En Delosion, trabajamos todos estos tamaños en oro de 18 quilates, engastados según la forma elegida para realzar cada una de sus facetas.