El diamante amarillo, una gema brillante y original, seduce por su cálido brillo y su color soleado. Al igual que el diamante blanco, pertenece a la familia de los diamantes y se distingue por su tono único, que aporta carácter y audacia a cada creación. Como alternativa elegante y menos convencional, el diamante amarillo realza tanto los anillos de compromiso como las joyas de alta joyería.
Origen y características
El diamante amarillo se extrae principalmente en Canadá, Namibia y Botsuana, así como en Rusia y Sudáfrica. Su color se debe a la presencia de nitrógeno en su estructura cristalina, lo que le confiere sus matices característicos. Los diamantes amarillos se clasifican según la intensidad de su color: Fancy Light Yellow, Fancy Yellow, Fancy Intense Yellow y Fancy Vivid Yellow.
¿Cómo elegir un diamante amarillo?
La elección de un diamante amarillo depende, ante todo, de la intensidad y la pureza de su color. Las piedras con tonos vivos e intensos son las más escasas y las más codiciadas. El diamante amarillo luce especialmente bien en monturas de inspiración Art Déco.
El valor de un diamante amarillo está directamente relacionado con la intensidad de su color. Los tonos más claros, los «Fancy Light Yellow», tienen un valor similar, o incluso ligeramente superior, al de los diamantes blancos, mientras que los colores «Intense» y «Vivid» alcanzan precios considerablemente más elevados, lo que refleja su rareza y su excepcional belleza.