El rubí, una gema excepcional, fascina por la intensidad de su color rojo, símbolo de pasión y carácter. Perteneciente a la familia de los corindones, es una de las piedras más raras y codiciadas en joyería. Como alternativa atrevida al anillo de compromiso de diamantes, aporta fuerza y singularidad a cada creación.
Su color vibrante, que va del rojo rosado al rojo intenso, capta la luz con intensidad y revela toda la riqueza de la piedra.
Origen y características
Los rubíes más bellos proceden de Birmania, especialmente del valle de Mogok, famoso por sus piedras de un rojo intenso conocido como «sangre de paloma». También se encuentran en Sri Lanka, donde los rubíes presentan tonos más luminosos, así como en Mozambique, reconocido hoy en día por la calidad y la intensidad de sus gemas.
Los rubíes suelen presentar inclusiones naturales, lo que demuestra su autenticidad. Las piedras totalmente puras, sobre todo las de más de 4 quilates, siguen siendo extremadamente raras.
¿Cómo elegir un rubí?
La elección de un rubí depende, ante todo, de la calidad de su color. Las piedras más codiciadas presentan un rojo intenso, profundo y luminoso. La pureza y el brillo completan la valoración de la piedra.
Debido a su escasez, a veces es necesario dar prioridad a la calidad del color en lugar del tamaño o el peso. Las tallas redonda o cojín ofrecen así un bonito equilibrio entre elegancia y realce de la piedra.